Cómo ser cool si pediste un pancho en tu primera cita

¿Por qué comemos panchos? Simplicidad, facilidad, impunidad. Muchas palabras terminadas en dad justifican nuestra afición por los frankfurters. Está claro que el pancho no incomoda mientras no salga a la luz pública. Entonces, ¿qué pasa si en tu primera cita, tras leer detenidamente la carta, pedís tres panchos, con mayonesa, mostaza y ketchup? A menos que tu pareja haya pedido una húngara, las chances de que la cita culmine eróticamente serán escasas. Es que no todo lo fálico lleva al coito.

Pero dejame decirte que no será porque el pancho sea considerado el último orejón de la pirámide del embutido. Será porque al ver la candidez con la que pides un pancho, tu cita conocerá la verdadera cara de la soledad. 

¿Qué es la soledad? Soledad es llegar  a tu casa en una noche fría tras ver una película rusa en Cinemateca, acercarse hacia el zumbido monocorde de la heladera, abrirla, encontrarse con medio limón exprimido, medio sachet de ketchup y el resto del paquete de panchos. ¿Qué es la tristeza? Tristeza es darse cuenta de que no queda pan. ¿Qué es la resignación? Resignación es que eso ya no te importe y te prepares un pancho al plato acompañado, con suerte, por la mirada de alguna mosca o de algún fantasma desvelado. ¿Qué es la depresión? Depresión es que se te resbale el pancho del plato y quede testimonio de la falsa salsa roja en el piso. ¿Qué es dejadez total? Dejadez total es irse a dormir sin limpiar el desastre. ¿Qué es lo más bajo de la escala humana? Lo más bajo de la escala humana es levantarse de noche a buscar un vaso de agua para calmar la acidez del pancho vencido y pisar la ketchup en el piso, resbalarse, mancharse la ropa y que el fantasma se haya ido.

pancho globo

Cadena perpetua

Todo eso registrarán los ojos de tu cita tras tu inocente elección. Es que muchas respuestas no duermen en enciclopedias o libros de autoayuda, sino que revolotean sin pausa en la realidad cotidiana. Entonces, no intentes arreglarla. No tapes el sol con un pancho. Ponerle mostaza de Dijón será inútil y encontrarle un costado gourmet solo perjudicará tu condición. Nada más patético que confiar en el adjetivo gourmet para realzar lo irremontable.

De todas maneras, si tenés un mínimo de viveza intentarás pilotear la situación. Una de las tácticas más recurrentes consiste en intelectualizar el problema. Ya es un clásico apelar a la trayectoria histórica del pancho, deteniéndose siempre en la disputa entre Frankfurt y Vienna. Otros toman un enfoque antropológico y dan cátedra sobre el impacto cultural del baseball en la historia del embutido. Los cinéfilos, por su parte, suelen elaborar un top 10 de personajes adictos a los panchos.

Esa anécdota de Eddie Murphy es sexo seguro

Pero ¡ojo!: las estrategias intelectualizantes son un arma de doble filo. Si bien tienen el potencial de hacerte ver como un genio, esconden el peligro aún mayor de ser un embole. Y al tándem soledad + uncoolness le podés agregar cualquier cosa menos aburrimiento.

Por eso, si tomás este camino, tendrás que evitar embolarla. Pero por sobre todas las cosas -y hagas lo que hagas- será imprescindible que dejes el pancho en el plato mientras intentás la justificación. Porque cualquier cosa que digas sosteniendo ese elemento te jugará en contra. Es como ir a una entrevista de trabajo vistiendo una camisa hawaiana o leer un discurso en bata de terciopelo floreado con chinelas de dedo. Un suicidio.

Llegó el momento de decirle adiós a estas tácticas arcaicas y hacer lo que nunca antes se haya intentado; es decir, ser cool con lo menos pensado. De eso se trata; de jugar con el limbo y volverlo paraíso; de solidificar el témpano para que otros caminen sobre él mañana. Porque hoy es un pancho, pero mañana son unas crocs y pasado Isabel Allende. Y en esta cruzada heroica, en medio de un océano para el cual no hay barcos ni velas, lo único que te salvará serán la razón y el sentido común: explicar que te raptaron extraterrestres sádicos que te obligaron a comer panchos de por vida.

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4 pensamientos en “Cómo ser cool si pediste un pancho en tu primera cita

  1. “Y en esta cruzada heroica, en medio de un océano para el cual no hay barcos ni velas, lo único que te salvará serán la razón y el sentido común: explicar que te raptaron extraterrestres sádicos que te obligaron a comer panchos de por vida”. Ma-ra-vi-lla.

  2. creo que una de las pocas formas de encoolecer el consumo de un pancho frente a su cita, seria dejar una propina ridiculamente excesiva, que multiplique exponencialmente el precio de los panchos, limpiar ambas comisuras con servilletita doblada, balbucear alguna frase en frances al azar, y caminar con frente en alto, con calma imperturbable, sin jamas pedir perdon, y jamas mirar hacia atras.

  3. “Es como ir a una entrevista de trabajo vistiendo una camisa hawaiana o leer un discurso en bata de terciopelo floreado con chinelas de dedo. Un suicidio” me encanto!!!

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