La sociedad de las adicciones ocultas

Señoras que comentan “qué horrible” mientras leen una revista en la peluquería. Señoras que aprenden sobre adicciones nuevas todo el tiempo. Señoras que agregan Tanorexia, Taturexia, Blondarexia a su vocabulario. Señoras que explican que una es adicción al bronceado, otra adicción a los tatuajes y la última adicción a los cabellos rubios. Señoras que ignoran que las  adicciones no siempre están en las revistas ni en las novelas ni en el vecino de enfrente. Señoras que no saben que conviven con un adicto más peligroso de lo que piensan.

Adicción a quemar hojas de otoño

Para caer en este flagelo se debe estar jubilado laboralmente, o jubilado de la vida. Este mal tiene la particularidad de manifestarse solo en otoño, por lo que científicos de la Universidad de Miami lo llaman “adicción estacional”. Mientras los niños cantan en la escuela sobre las hojitas del otoño que caen de los árboles; los abuelitos se encargan de amontonarlas contra el cordón de la vereda y sacrificarlas en una fogata mínima.

hombre quemando hojas

Sueño de un cineasta en otoño

¿Qué persiguen? ¿Qué buscan? ¿Qué satisfacción encuentran? Como los viejos no están de moda y nadie se ocupa de ellos, no contamos con respuestas a esas interrogantes. Lo único que sabemos es que cuando las hojitas se acaban, los directores de cine costumbristas les arriman más, para mantener bien viva la llama de su fogón y poder obtener fondos en festivales internacionales con películas grises o, mejor, marrones.

Adicción al alcohol en gel

Quizás haya un antes y un después de la invención del papel higiénico o de las pastillas anticonceptivas, pero es difícil de creer que este líquido mágico sea un mojón en la historia de la humanidad. Sin embargo, en poco tiempo se volvió común encontrarlo en la cartera de la dama y en la riñonera del hippie, que lo emplea como sustituto para el jabón.

El único gel más peligroso que el alcohol en gel

La fiebre por este producto se dispara con cada epidemia. El adicto siempre será el primero en la cola de vacunación y el responsable del desabastecimiento de alcohol en gel en farmacias que cada vez que se prende la alarma pública. Por eso, esta adicción va de la mano con la adicción a las enfermedades nuevas, pues cuantas más enfermedades existan, más posibilidades tendrá de defenderse con su escudo en gel.

Adicción a los pasacalles

Si tenés un amigo con un curriculum vitae grueso y repleto de carreras que no tienen nada que ver entre sí, seguramente se trate de un adicto a los pasacalles. Es que, con la excusa de tener su propio pasacalles con un “Bienvenida Podóloga”o “Bienvenido Diseñador Web”, el adicto continuará anotándose en cuanto curso le aparezca por debajo de la puerta.

Por eso el adicto va en contra de las estadísticas. Mientras que los números de egresados universitarios decrecen cada día a causa del temor al pasacalles que le dedicará su familia, el adicto va por más. Por eso, cuando tiene hijos -que se agarren- porque el pasacallista no se detendrá hasta poder informarle a todo el barrio que su vástago se doctoró.

pasacalles en montevideo

La pasión de unos, el temor de otros

Además de la estrategia del curriculum hay otra manera infalible de detectarlo: nunca sabés qué regalarle. Los pasacallistas son un enigma para la estética y por eso en cada cumpleaños reciben dinero envuelto en papel de regalo o cheques obsequio. Es que es muy difícil encontrar el regalo adecuado para alguien que seguramente piense que Julio Iglesias tendría que haber tenido más hijos; que la mayonesa es el principio y el fin de la condimentación contemporánea y que el karaoke sobre Phil Collins segrega endorfinas.

Adicción a las nalgas de bebés

Esta quedó por último porque es difícil meterse con los bebés. Desde su tierna pureza, los pequeños bajitos  son amos todopoderosos que cuentan con un séquito de adultos adoradores de bocas sin dientes y, sobre todo, de nalgas esbeltas. El rasgo más peligroso de este tipo de adicto es su capacidad infinita para negar la realidad. Cualquier cosa que expulse un bebé, incluyendo sus greatest hits, la caca y el vómito, serán consideradas emanaciones celestiales . Es que la nariz del adicto está inutilizada por tanto Lysoform fragancia bebé, su droga de elección

 Recibí más asistencia social

Posts Relacionados:

La sociedad del ombligo creativo
Cómo mantenerse cool cuando tu hijo toma decisiones poco cool
Nadie odia al Marmota Chico: 5 lecciones que nos dejó 25 watts*

Un pensamiento en “La sociedad de las adicciones ocultas

  1. En los balnearios de la Costa de Oro la mini fogata es cosa de todo el año y si es domingo mejor! Ideal para arruinar el lavado de ropa de los vecinos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.