Ojalá que te fundas porque te lo merecés

En MDE expandimos nuestros servicios a la comunidad. Esta vez, tomamos el rol de Oficina de Atención al Consumidor y enumeramos diez situaciones en las que los clientes nunca tenemos la razón y que nos hacen pensar: “ojalá que te fundas, porque te lo merecés”:

1. Los taxistas que te pasean por toda la ciudad, aprovechándose de que no tenés el google maps en la cabeza. OK, también pasan varios semáforos en rojo y los cinturones de seguridad suelen no funcionar, pero eso ya son cosas de todos los días.

2. Las salas de espera de los dentistas que, además de torturarte suavemente con la exquisita melodía del taladro, te ofrecen la peor selección de revistas de todos los tiempos. Encima, en caso de que la revista esté buena, siempre tiene años de antiguedad, como mínimo. No es necesario fijarse en la fecha. Basta con pasar las páginas arrugadas y encontrarse con famosos que ya nadie recuerda o con tendencias de moda que -gracias a los dioses- pasaron a mejor vida.

taladro dentista

Mientras te torturo con esto, contame qué leíste mientras esperabas. ¿Qué se usaba en 1995?

3. Los vendedores de prendas de vestir que se te paran atrás y estudian cada uno de tus movimientos mientras bailan al ritmo de la lista de reproducción en shuffle que ambienta el local. Si te quedás callado más de cuatro o cinco segundos te ametrallarán con ¿Te puedo ayudar en algo? ¿Estabas buscando algo en especial? ¿Ya conocés nuestra propuesta? ¿Cuál es tu talle? ¿Querés que te cuente cuáles son las tendencias para esta temporada? Te cuento que podés pagar en hasta 6 cuotas sin recargo y que si utilizás tu tarjeta del banco de suplentes tenés un 15% de descuento en la quinta prenda que elijas. Ahí es cuando nos vamos corriendo en busca de mamá.

4. Los restaurantes que te traen un café berreta y aguadito, obligándote a condimentarlo con todos los sobrecitos de azúcar disponibles para que se parezca a algo placentero. Si me quiero tomar un café de cuarta me lo hago yo en mi casa y gratis, ¿ta?

5. Los supermercados que guardan la cerveza en el horno en lugar del freezer. No se confundan.

Y si la ponen en el freezer, ¡no lo apaguen de noche!

6. Las librerías que no te dejan sentarte a leer en su local. Supongo que tienen miedo de que me lea ese libro de 1000 páginas en 10 minutos y termine no comprándomelo. También están las que se divierten evitando marcar los precios en cada libro y obligándote a preguntar “¿cuánto cuesta este?” cada 2 minutos. Sádicos.

7. Los guardas de ómnibus que tratan todas tus preguntas como falta de respeto y que ladran el estribillo “un pasito al fondo” como si los pasajeros fuésemos unos pelotudos tomando clases de danza contemporánea.

8.  Los guardias de seguridad salidos de Minority Report que detectan el crimen antes de que a la persona se le haya ocurrido siquiera pensar en la posibilidad de cometerlo y que, siguiendo su corazonada, empiezan a comunicarse cual David Caruso mediante sus walkie–talkie y a seguirte de cerca, mientras sueñan que la agencia que les paga el salario es la CIA. Otro componente importante de su rutina es increpar a cualquiera que porte una gorra, una mochila o una bolsa, por considerarlas actitudes sospechosas y de rebelión contra la autoridad.

Guardia de seguridad

"Ingresó un sospechoso de sexo femenino. Tiene 4 años. Alerten a todas las unidades"

9. Las tiendas que te empiezan a echar, solapada o directamente, aún cuando faltan 20 minutos para que llegue su hora de cierre. Se paran todos los empleados y te empiezan a mirar con cara de¿No ves que ya estamos cerrando? ¿Te va a tomar mucho tiempo? ¿No te das cuenta de que ya guardamos todo? Mirá que tenemos que ir a mirar la tele a casa. Que ni se te ocurra comprar nada porque ya apagamos las computadoras. ¿No querés ir a la tienda de a al lado?. Una gran estrategia comercial.

10. Los carniceros con brazos mutilados que nos hacen pensar en la verdadera procedencia de la carne estamos llevando.

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4 pensamientos en “Ojalá que te fundas porque te lo merecés

  1. la de las tiendas y las librerías con libros sin precio me matan!!
    bueno y ni te digo cuando era adolescente y se me notaba la procedencia del oeste montevideano se ve (o nos veían bajar del 76?), porque los guardias del shopping nos perseguían mal!
    lo de los guardas ya va más allá de fundirse, ojalá te agarre alguien en un mal día y te tire los piores dardos pa tu orgullo, yo una vez me tranqué en discusión con chofer que me metió la pesada… no cuento porque fui tan plancha que no hay nadie que no se sorprenda cuando cuento la anécdota. y todo sin una mala palabra eh!

    jaja

    muy buena la lista!

  2. A mí un guarda de CUTCSA una vez me hizo llorar. También prefiero no contar toda la anécdota, pero desde ese entonces detesto a los guardas malhumorados que se la agarran con los pasajeros.

  3. jajajajajaja es increible lo que escribis, es tal cual, esto lo lee alguien que no es uruguayo y no lo entiende. te felicito pq estas logrando q una uruguaya desde el exterior no pare de reirse un jueves a las 12 de la noche cuando en unas horitas me tngo q ir a laburar.

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