Cómo ser cool sin convertir el agua en vino

John Lennon dijo que los Beatles eran más grandes que Jesús. Eso quizás fuera cierto en 1966, pero, ¿sabés qué le pasó a John Lennon? Se murió. ¿Y a qué no sabés lo que hizo Jesús? Resucitó. Un capo.

Un tipo así deja poco margen a la competencia. Jesús fue sin dudas el tipo más cool que haya existido jamás y la barba que usa en las películas no le queda para nada mal. Pero pasaron dos mil años y un montón de cosas en el medio (la caída del Imperio Romano, la Revolución Francesa, el cuarto puesto de Uruguay en Sudáfrica) y es injusto compararse con el hombre que no solo redefinió el mundo tal como lo conocemos, sino que también inventó el surf*.

Ni siquiera sería justo compararse con John Lennon; muerto al fin, pero mortalmente cool. No habrá resucitado, pero su muerte –mirada a la distancia y sin que medie el dolor-  estuvo a la altura de su estrella.

John Turturro Big Lebowski

Jesús Quintana

Pero no nos desviemos de este camino (o via crucis). Lo que hizo cool a Jesús y John fue el poder de convertir unas cosas en otras.  Jesús transformó el agua en vino, el vino en sangre, muertos en vivos, y unos pocos panes y peces en comida para multitudes. John transformó la música de Buddy Holly en un éxito mundial.

Esas son apuestas difíciles. Pero, si se piensa bien, convertir el agua en vino en los tiempos que corren difícilmente te convierta en alguien cool. Lo lamento Jesús, pero hoy en día ese talento te llevará –con mucha suerte- al sillón de Susana Giménez. Demodé. Pero para cada época hay conversiones que están al alcance de la mano y que, de paso,  te convertirán en una ficha con un alto porcentaje de coolness en sangre. Y con eso se puede conducir sin que te multen. Estas son algunas de las cosas que podés convertir:

Un placer culposo en un feticheEsta solución es sumamente útil cuando algún amigo toquetón encuentra tu disco de Thalía en el fondo de un cajón. “Thalía me puede, pero mirá que es un fetiche”.
Una opinión filo-fascista en una opinión políticamente incorrecta. De gran utilidad cuando se te escapa el facho que llevas dentro, que quizás se pueda arreglar así “No me llames facho, solamente tengo una opinión incómoda para tu sistema de creencias acrítico y conformista”.
Una palabra que se te pegó en un latiguillo con onda. “Adoré esas botas”.
Un defecto en una virtud. “Mi mayor virtud es no saber atarme los cordones. Esta virtud la aprendí, más bien no la aprendí (risas) cuando tenía 5 años. Tampoco la aprendí a los 6, ni a los 7, ni a los 8. Es como un fetiche que tengo. Por suerte descubrí el velcro, que es otro de mis fetiches”.

Con estos consejos podés hacer tus primeras armas en el arte de la conversión. Lo bueno es que ninguno requiere de demasiado esfuerzo por lo que serás, además, efortlessly cool De nada.

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*“¿Qué era ‘caminar sobre las aguas’ sino la expresión con la que la Biblia se refería al surf?” Escribe Thomas Pynchon en Vicio propio.

Pasá por acá por más consejos sobre cómo ser cool

2 pensamientos en “Cómo ser cool sin convertir el agua en vino

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