Cómo ser cool pidiendo doscientos gramos de mortadela

Quizás nuestros pares de otras latitudes no se enfrenten a problemas de esta envergadura, o tal vez tengan otros. Aquí bien sabemos que, cuando el bolsillo aprieta, ya no podemos pretender embutidos derivados de carne genuina, sino que debemos conformarnos con inciertas composiciones de la materia de color rosado, a menudo con tonalidades azuladas. Una de las más populares es la mortadela, con su textura áspera, su aroma frígido y un final en boca muy pero muy sostenido. Evidentemente, no es el fiambre más cool. Pero hay que comer.

Las generaciones previas, que tanto nos dejaron pero que tuvieron la poca fortuna de no vivir en nuestra época, intentaron diferentes estrategias para sobrellevar el problema. Muchos evitaban las horas pico de los supermercados y preferían acercarse a la fina vitrina de los embutidos a las diez y media de la mañana o a las tres y cuarto de la tarde. Sin embargo, ese horario coincidía con los trabajos cool del momento. Por eso se recurrió a los mulitas: entusiastas jóvenes que se dedicaban a tomar pedidos en la esquina del super y volver con los doscientos gramos de vergüenza, a cambio de una propina. Pero muchos mulitas comenzaron a consumir el fiambre en el camino y fue así que se instaló el flagelo de la mortadela en la sociedad. El tocino pegaba fuerte.

Circa 1998. La época de los mulitas

La última gran tendencia que se recuerde fue la de hacer el pedido “irónicamente”. Esta fórmula supo ser cool hace unos años –pero ya fue; aunque muchos desfasados aún no se hayan enterado. Nuestro colega salvaba la situación diciendo “esto no es un pedido”, mientras hacía intermitentes guiñadas a la empleada y rodeaba la palabra mortadela formando comillas con sus dedos.

¿Se imaginan a alguien haciendo comillas con los dedos en el panorama actual? Yo tampoco. Ahora les revelaré la forma al uso de hoy. No es algo tan poco imaginativo como el delivery. (Además, así como elegimos usar cada vez menos bolsas de nylon, también utilizamos cada vez menos deliveries) La tendencia actual consiste en ir, sacar número, esperar a ser atendido y solicitar con naturalidad doscientos gramos de mortadela, como si fuese lo más natural del mundo. Es un método tan simple que incomoda al que está al lado que, desde su disfraz de persona uncool, se pregunta ¿cómo lo hace?. Pero no es tan sorprendente si se lo entiende a la luz del movimiento cíclico de las tendencias. Siempre hay un momento de volver a las raíces, un momento “back to basics”. Ese momento es ahora. Aprovechalo*.

* Ojo al gol. El hecho mismo de ingerir algo tan poco vegetariano y tan industrializado puede ser visto como poco cool friendly. De todas maneras, ese inconveniente ya fue tratado aquí.

Pasá por acá por más consejos sobre cómo ser cool.

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