Cómo ser cool sin ser vegetariano

Hace poco pedí un chivito en un bar moderno y creativo, sin fritas por favor y con poca mayonesa. Bajé la mirada para contemplar cómo me crecían las uñas y, cuando alcé la cabeza nuevamente, noté que el mozo continuaba mirándome, esperando una decisión crucial.

-Perdón, ¿falta algo?

-Sí. El chivito ¿vegetariano o de carne?

La sorpresa de la pregunta me impidió contestar. Por un instante me quedé pensando en que la sola existencia de un chivito sin carne es un contrasentido tan grande como un libro sin tapas o un pan con grasa sin grasa. Cuando al fin reaccioné, contesté de forma tajante: “De carne, obvio”. Entonces el mozo levantó las cejas con una mueca de preocupación y miró al mozo de la barra con cara de Houston, tenemos un problema. Me volvió a mirar, pero esta vez con una expresión gris de desprecio, mientras apoyaba la libreta en su remera de los Smiths, más precisamente de la tapa del Meat is murder.

Entonces comprendí que en aquel establecimiento ofrecían el chivito tradicional solo para sobrevivir en el mercado, para captar turistas extranjeros o para identificar a los insensibles asesinos en serie de ganado y promotores, a su vez, del éxito del latifundio.

el futuro del chivito

¿Cómo vencer esta hegemonía cultural? Enfrentarla violentamente es imposible. La mejor estrategia consiste en plegarse a ellos, levantar su bandera, concurrir a las marchas por la diversidad alimenticia y volverse más vegetariano y ecofriendly que el más orgánico de los vegetarianos. Radicalizarse hasta llegar a la enfermedad, al extremo de estar verde y, una vez alcanzado ese estado, llamar al médico y ser felizmente diagnosticado de “carencia notoria de carne”. Entonces, con la capacidad de sensibilizar que tiene la enfermedad -que queda de manifiesto con cada record que supera la teletón– se podrá volver al paraíso para morder el fruto prohibido. Para esto será crucial contar con una receta médica que nos avale.

Ahora sí, volver al mismo bar, a la misma mesa, en el mismo turno del mismo mozo y pedir un chivito de carne, el verdadero. Entonces, con la autoridad que ganamos al habernos arriesgado a quedar vegetales de tanto verde, señalarle al mozo nuestra remera con la leyenda “vegetarianism almost murdered me”, hacerle una guiñada y restablecer el orden cool del universo.

Pasá por acá por más consejos sobre cómo ser cool.

10 pensamientos en “Cómo ser cool sin ser vegetariano

  1. Pingback: Cómo ser cool pidiendo doscientos gramos de mortadela | Manual de estilo

  2. ayer justo comí una milanesa vegetariana
    me gusta el avance de la comida vegetariana, así como el humor de este tipo de entradas

    lo que no me gusta es el dulce de leche granizado
    capaz que me podés dedicar un como ser cool con ese tema, hahaha

  3. El chivito (vegetariano) de sabor urbano es lo más grande que hay. Ese lugar es lo más grande que hay. Antendido por unos rusos (ojo al gol)
    Queda por 26 de marzo frente al devoto

  4. yo ODIO el dulce de leche granizado! puaj, el granizo es de plástico, mucho pior que una milanesa de berenjena para un carnívoro😛

    me estuvieron hablando de un lugar de chivitos para vegetarianos y chauu tengo que ir a probarlo. hace poco un amigo me invitó a comer chivitos olvidándose de que no como carne— tengo que llevarlo ahí.

    muy lindo post, lo malo es que acá me doy cuenta de que soy cool, soy indie, soy twee, qué joder, ya soy re mainstream!

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